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Los que sostienen que la fotografía alcanza en el blanco y negro su máximo desafío se equivocan con frecuencia, pues también en el uso del color se puede desarrollar una aguda inquietud creativa. Eso nos demuestra esta vez la obra de Alicia Falabella, para quien el color, lejos de ser un elemento simplemente aleatorio en la composición, es fundamentalmente objeto de una sensible elaboración y modificación. El color es utilizado por Alicia para crear ese intimo y a veces esquivo sabor de ambiente en el que huyen sus personajes - ya en ensoñación, ya en rebeldía - lejos del mundo convencional. Como publico, huimos también en sus espacios solitarios, en sus nubes, en esa historia que ella narra un poco para sí misma, otro tanto para nosotros, y que viene componiendo en una intensa, sincera y emotiva entrega a la fotografía como arte. J.M.P.
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